lunes, 11 de julio de 2022

 

Renglones torcidos


Existe, dicen, un ser divino

que escribe derecho

con los renglones torcidos

¿Y qué es un renglón

sino un estrecho camino?

Sí, lo sé, hay otro modo

en que se puede interpretar

Es lo bueno de las palabras

cuando te ayudan a pensar

cuando te encuentras

ante un sendero tortuoso:

esa encrucijada que no sabes

cómo cruzar porque nada

es como lo que parece ser

Si elijes A, B o C

lo único certero eres tú

tu arrojo, tu esmero, tu fe

tu rectitud al caminar

Si elijes avanzar decidido

por muy torcido que parezca

llegarás al final a tu destino.


© ƪou Ɗana

 

El milagro que brota...


Aquellas semanas de julio de 2008

no fue fácil la lección de vida

Pudiste mantener tu fe serena

Sacaste del agotamiento tu fuerza

El miedo llama a la muerte

y tú -que eres bruja-

ni miedo, ni muerte percibiste

Estabas ocupada sintiendo amor:

ingrediente primordial productor

del milagro de mantener intacto

el elixir que brotaba de tus senos

fuente de sagrada de la vida

que hizo resucitar a tu hija

su corazón dañado casi inherte.


© ƪou Ɗana

 

Un domingo de verano


La ciudad descansa sus horas ruidosas

Amanecen las máquinas dormidas

No hay chirríos estridentes que estresen

No hay ruidos que silencien la vida

Hoy se escuchan otros sonidos humanos

Algunos duermen su noche de fiesta

Se oye el ajetrear tras alguna ventana

Se preparan corriendo para ir a la playa

Los niños se alborotan ya traviesos

¡Jorge, la gorraa!” dice un papá alterado

Jorge tiene prisa por jugar con la arena

Sus padres se alteran preparando la salida

Tienen prisa por llegar y por fin desconectar

Llegan tarde a coger sitio, la playa se llena

El reloj nos encadena de lunes a domingo

Se azuza a los niños como un día de colegio

Acaban lloriqueando regañados muy temprano

Contemplo como Cronos los devora a todos

Tampoco él descansa en un domingo de verano.


© ƪou Ɗana


domingo, 3 de julio de 2022

 

I


No lo ves

pero lo sientes


No se rompe

solo es que te duerme


Se aleja y se queda

latente en su madeja


No lo tocas

solo es que te roza


No lo piensas

pero lo sabes


Se acerca y te besa

en un baile suave.


(C) ƪou Ɗana

miércoles, 4 de agosto de 2021

Poesías de mi Alma

 

Alma de poeta


Te buscaré en el azul si te marchas

Y cuando por fin te hayas ido

seguiré buscándote en el reflejo de la luna

porque eras, eres tú la luz

que me dio la vida cuando sucumbía

a la agonía de la muerte en el encierro.


Eras mi respirar cuando el aire faltaba

Eras la voz regañando a mi imagen

en el espejo; voz de susurrantes sonrisas

que me jalaban del pozo hacia arriba.


Y si te vas, mi cielo, lloraré

todos los días un ratito tu ausencia,

pero no dejaré que tanto que por mí

hiciste caiga en saco roto, no.


Seguiré trabajando sin descanso

las lecciones que aprendí contigo

y tal vez, quien sabe si tal vez un día,

nos volvamos a cruzar nuestras almas

nos volvamos a mirar a los ojos al leer

nuestros versos, ¡esos profundos ojos!


Si algo descubrí contigo es que

la vida está llena de sentido

aún con sus contradicciones

¿ qué sentido tendría encontrarse

el alma propia en el camino

si no es para dejar huella? 


Así que lloro y sonrío, porque miro mi cielo

y sé que es tan azul como lo es también

el tuyo y es azul, como mi esperanza.


Sabes, alma mía, mi claro de luna

mi esperanza, esa que te di con tanto amor:

mi esperanza es del azul de las estrellas

del firmamento que nos conecta con 

canciones, poesías y  besos de versos.


Aunque te vayas, sé que estás,

te siento...siento ese espíritu intenso

expandiendo su voz por nuestro universo

y me llegarán tus ecos tristes,

tu éxtasis etéreo, tu mágico amor y tu dolor.


Eres un Todo, en continuo equilibrio

y en la cuerda floja yo esperaré,

contigo/sin ti/ en ti/ fuera/dentro de ti

ardiendo mi flama de poeta...


Lourdes Madueño Valero (04/08/21)




viernes, 23 de julio de 2021

Poesías de mi Alma

 Danzar

Buscaste en el desván de tus sueños
aquel espejo donde evitabas no mirar
porque te dolía, sí; se te partía el Alma
cada vez que lo mirabas frente a frente.

Ya sólo veías aquel cisne dulce y albo,
tan joven herido, abatido...muerto.
Pero las heridas empezaron a sanar,
empezó a desaparecer tanto dolor
y la muerte, de aquel espejo polvoriento.

Ya no había telarañas en el recuerdo.
El cisne, no sangraba; no lloraba.
En su lugar, había renacido otra cosa:
una mujer viva sostenida por su Alma;
un solo ser entre pechos y espaldas.

Y te viste alzando el vuelo con fuerza
impulsada por él, por ella, por ambas.
Sentiste al fin , el aire danzar en tu piel,
te elevaste al cielo tras un eterno plié.
Ya no veías sólo el dolor en el cuerpo.
La tensión de aquel espíritu helado
se había tornado en eléctrica pasión.

Te mirabas en el espejo y sólo veías
el azul profundo del telón de fondo.
Pero vuelves a mirarte con otros ojos
y el foco de luz se enciende de nuevo
para ti; para dejarte ver tu semblante,
tu porte elegante, tu pasión desbocada
tu fuerza, tu grandeza: sublime belleza.

Volviste a bailar con sutileza
en Compañía de Danzas y Poesía;
volviste a subir al escenario del verso,
volviste a vivir y a soñar tu grandeza.

Mi querida Alma...¡vuelves a vivir!

(C) Lourdes Madueño Valero




lunes, 19 de julio de 2021

Parténope y el gavilán pescador

Cuenta la leyenda que Partépone siempre andaba saliéndose del mar para sentarse en las rocas a pensar. Se entretenía mirando las gaviotas por ese cielo que tanto le gustaba respirar. Sentía la brisa y contemplaba a escondidas las risas de otras jóvenes humanas jugando en la playa. Pero a ella, nunca le salía la sonrisa. Anhelaba poder jugar en la arena y poder ver más allá del horizonte, allí por donde el sol se escondía cada día. 

-¿Qué será lo que hay detrás de aquellas montañas?- pensaba la curiosa Partépone y se andaba enredando tanto con sus propios pensamientos que hasta se le olvidaba ir al colegio. Así que mientras Partépone lamentaba sus desdichas en las rocas, las demás sirenas aprendían lecciones.

Por allí volando entre las gaviotas, andaba un gavilán pescador al acecho de jugosas presas. Este se fijó en Partépone. La veía vulnerable y abatida, así que se acercó hasta ella en vuelo elegante y con ojos de hambre;  y probó a darle conversación para ver si conseguía que le diera a cambio algún premio suculento. A Partépone le agradó su interesante conversación porque el gavilán había volado más allá del sol y ella le preguntaba curiosa, inocente, por todas aquellas cosas que anhelaba conocer.

-Yo tengo un libro de pócimas y hechizos donde aparece un conjuro que haría convertirte en una sirena con alas- le dijo el gavilán a Partépone con una voz tan sosegada que parecía más bien susurro. Resultaba que el gavilán, además de ser pescador, guardaba en secreto, que también era brujo.

-¡Oh, Gavilán! ¡Qué alegría me das! ¿Me podrías ayudar? Ya te conté mil veces que yo siempre quise tener alas para poder volar y descubrir las cosas bellas del mundo que yo no puedo alcanzar.

-¡Está bien pequeña sirena!-le dijo Gavilán muy interesado-. Esto no es algo muy profesional, para un gavilán pescador como yo, pero si insistes en que te ayude...

Entonces, el gavilán esbozó una sonrisa lisonjera y con encorbatado pecho henchido, recitó el encantamiento a la  cándida sirena. Pero no fueron alas lo que le saldrían a la pobre Partépone ya que, mientras que recitaba los versos, el muy charrán, se alzó en un batir de alas violento y antes de que Partépone pudiera gritar con su dulce canto de sirena, él la había convertido en un delicioso pez. El astuto gavilán se abalanzó sobre ella con sus larguísimas uñas, desgarrándole la piel tan delicada y se la llevó en un vuelo triunfal a su nido, para regocijarse en su alimento y devorarla sin piedad, ni remordimientos.

Se vio pues, que el astuto Gavilán era más cínico que sabio. Tanto que sabía de magia, pero no supo lo más importante y es que las sirenas tenían un innato poder para renacer y transformarse, sin necesidad de maléficos conjuros. Así que cuando el gavilán lisonjero se daba ya por satisfecho tras darse aquel festín, Partépone renació desde el interior de sus sucias entrañas, irradiando una luz de estrellas tan potente, que destrozó al gavilán desde dentro y pudo salir de su cuerpo, transformada en una hermosa y alada sirena de aire.

Y así fue como Partépone, decidió cambiar el rumbo de su vida y se dirigió hacia aquel horizonte que ella siempre anhelaba conocer, dejándose llevar por el viento cálido y salvaje que había desatado sin saber, aquel pájaro de mal agüero.



ó




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