Alma de poeta
Te buscaré en el azul si te marchas
Y cuando por fin te
hayas ido
seguiré
buscándote en el reflejo de la luna
porque
eras, eres tú la luz
que me dio la vida
cuando sucumbía
a la agonía de la
muerte en el encierro.
Eras mi respirar
cuando el aire faltaba
Eras la voz
regañando a mi imagen
en el espejo; voz de
susurrantes sonrisas
que me jalaban del
pozo hacia arriba.
Y si te vas,
mi cielo, lloraré
todos los días un ratito
tu ausencia,
pero no dejaré que
tanto que por mí
hiciste caiga en
saco roto, no.
Seguiré
trabajando sin descanso
las lecciones que
aprendí contigo
y tal vez, quien sabe si tal
vez un día,
nos volvamos a cruzar nuestras
almas
nos volvamos a
mirar a los ojos al leer
nuestros versos,
¡esos profundos ojos!
Si algo
descubrí contigo es que
la vida está llena
de sentido
aún con sus contradicciones
¿ qué sentido tendría encontrarse
el alma propia en el camino
si no
es para dejar huella?
Así que lloro y
sonrío, porque miro mi cielo
y sé que es tan
azul como lo es también
el tuyo y es azul,
como mi esperanza.
Sabes,
alma mía, mi claro de luna
mi esperanza, esa
que te di con tanto amor:
mi esperanza es del azul de las estrellas
del firmamento que
nos conecta con
canciones, poesías y besos de versos.
Aunque te vayas,
sé que estás,
te siento...siento ese espíritu
intenso
expandiendo su voz por nuestro universo
y me
llegarán tus ecos tristes,
tu éxtasis etéreo,
tu mágico amor y tu dolor.
Eres un Todo,
en continuo equilibrio
y en la cuerda floja yo esperaré,
contigo/sin ti/ en
ti/ fuera/dentro de ti
ardiendo mi flama de poeta...
Lourdes Madueño
Valero (04/08/21)