Y LA LUNA CONTESTÓ
Estaba yo asomada a la ventana, contemplando la belleza de esa esfera plateada a la que algunos llamaron Luna. Miré hacia abajo y vi a un hombre taciturno, con una mirada tan honda y sufrida como el que mira a un pozo hondo, oscuro y seco. Había estado llorando desconsoladamente por un amor perdido. Sentía tal rabia y desesperanza que se puso a increparle a la luna, pidiéndole que jamás le volviera a enamorar.
¡Oh, pobre luna hechicera que todo el mundo le culpa de su mal de amores! ¿Pero sabéis lo que la luna le contestó? Pues le dijo:
"Entiendo mejor que nadie cuál grande es tu dolor, pues yo vivo condenada a amar sin poder encontrarme con mi amado, el Sol. Sin embargo, tú podrás cruzarte por los caminos de la Tierra con cientos de mujeres que merecerán ser amadas por ti y te corresponderán con creces. Así que llora tu dolor, duerme tu tristeza y mañana despierta con nuevos brotes en tu corazón. ¡Ah!, y si al despertar ves el Sol, dile que le quiero tanto que duele, pero que no importa cuando el dolor sabe a amor."
(C) Lou Dana (21/06/21).
(Inspirado en un escrito de Ricardo de Luzia)
