Un domingo de verano
La ciudad descansa sus horas ruidosas
Amanecen las máquinas dormidas
No hay chirríos estridentes que estresen
No hay ruidos que silencien la vida
Hoy se escuchan otros sonidos humanos
Algunos duermen su noche de fiesta
Se oye el ajetrear tras alguna ventana
Se preparan corriendo para ir a la playa
Los niños se alborotan ya traviesos
“¡Jorge, la gorraa!” dice un papá alterado
Jorge tiene prisa por jugar con la arena
Sus padres se alteran preparando la salida
Tienen prisa por llegar y por fin desconectar
Llegan tarde a coger sitio, la playa se llena
El reloj nos encadena de lunes a domingo
Se azuza a los niños como un día de colegio
Acaban lloriqueando regañados muy temprano
Contemplo como Cronos los devora a todos
Tampoco él descansa en un domingo de verano.
© ƪou Ɗana
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